Thrustmaster: New Era (1)

Thrustmaster: New Era (1)

Limitaciones de las bases Direct Drive de 1ª generación
 

Thrustmaster se propone acabar con las limitaciones de los motores servo de la primera generación ofreciendo a usuario una guía informativa sobre los inconvenientes de la primera generación de las bases direct drive. ver guía

En el contexto del mercado de simulación, Thrustmaster resalta su compromiso por hacer accesibles sus productos a una audiencia amplia, adaptándose a limitaciones presupuestarias sin comprometer la experiencia de juego. Aquí se analiza el funcionamiento de los motores de tracción directa, sus problemas de rendimiento y la promesa de innovaciones que optimicen tanto la precisión como la asequibilidad de estos dispositivos.

Los motores de tracción directa funcionan mediante la conexión directa del volante al eje del motor, lo que elimina la necesidad de engranajes o correas. Esto reduce la latencia y permite una retroalimentación más inmediata y precisa, crucial en simuladores de carreras donde unos pocos milisegundos de retraso pueden afectar la experiencia de conducción.

Entre docenas de otras variables, elegir la tipología de motor correcta es una parte clave y temprana de esta compleja ecuación.

A lo largo de los años Thrustmaster a aprendido a trabajar con diversas tipologías de motores porque cada una tiene sus pros y sus contras. En resumen, ninguna solución ha sido la mejor en todos los aspectos, y para crear productos icónicos en la industria, como el T150 o el T300, hemos tenido que explorar constantemente y superar nuevos límites.


 

Al final, se trata de alinear la sensación de carrera con el costo de los materiales, la gestión del calor, la durabilidad de los materiales, el nivel de ruido, la durabilidad, el diseño, la disponibilidad de componentes, entre otros factores.

Entonces, ¿qué pasa con los motores de tracción directa (Direct Drive)? En Thrustmaster han estado probando y optimizando varias soluciones de tracción directa desde 2017. Sin embargo, nuestra ambición era lanzar una solución asequible que ofreciera una respuesta de alta fidelidad para los juegos. Desde hace más de 20 años, la empresa escucha la queja de los desarrolladores de juegos de que los efectos en sus juegos merecen más fidelidad cuando se transmiten a través de los volantes, y que algunos estaban insatisfechos con todos los motores disponibles en el mercado.

Aunque la tecnología de la generación actual mejoraba cada año, todavía existían grandes limitaciones. La mayor limitación era un único tipo de motor de tracción directa (Direct Drive de primera generación) que se había convertido en la única referencia en el mercado de gama alta.

Sin embargo, era evidente desde el principio que, lamentablemente, esta tecnología de tracción directa de primera generación no podía usarse en soluciones más asequibles. La mayoría de las solicitudes provenían de jugadores de consola, y parecía que reducir el costo de producción (es decir, reduciendo la potencia del motor o la calidad de las piezas) tenía impactos extremos en la fidelidad del volante, hasta el punto de que nunca alcanzaba nuestros estándares.


Problemas de los motores de tracción directa de primera generación

  • Pérdidas de cobre y calor: Los motores de primera generación generan calor significativo debido al llamado Efecto Joule. Esto no solo reduce la eficiencia, sino que también puede causar degradación del material, obligando a incluir mecanismos de refrigeración complejos y costosos, como radiadores y, en algunos casos, refrigeración activa mediante ventiladores. Aunque aumentar la corriente eléctrica podría mejorar el rendimiento, esto incrementaría las pérdidas de cobre, lo cual limita la capacidad de estos motores.
     

  • Saturación del motor: Esta limitación se refiere a la pérdida de detalles en la retroalimentación de fuerza. La saturación del motor ocurre en dos escenarios:

    • Recorte de señal: Ocurre cuando el juego o la base de volante no puede diferenciar entre el torque máximo y el constante, especialmente si el juego no está optimizado para esta tecnología. Esto provoca una falta de precisión en los giros, afectando la capacidad del jugador para percibir la adherencia de los neumáticos y la respuesta del automóvil.
       
    • Pérdidas de hierro: Los motores de primera generación experimentan pérdidas magnéticas debido a fenómenos como la histéresis y las corrientes parásitas, que afectan la velocidad de rotación y generan calor adicional. Estos problemas se agravan al reducir el número de bobinas en el motor para disminuir los costos.
       
  • Problema de "cogging": El "cogging" es un efecto indeseado que provoca una resistencia en el movimiento debido a la alineación entre los imanes y las bobinas. En los motores de primera generación, el "cogging" puede causar un comportamiento errático en la retroalimentación de fuerza, afectando la suavidad y precisión. Aunque existen algoritmos para mitigar este efecto, estos compromisos en el software modifican la retroalimentación enviada desde el juego, generando "ruido" en la retroalimentación y limitando la precisión.
     

Innovación y segunda generación de motores de tracción directa

Thrustmaster plantea que la solución no pasa por adaptar la tecnología existente, sino por crear una nueva generación de motores de tracción directa que combine asequibilidad y precisión. La propuesta es una tecnología que permitirá a los usuarios experimentar una retroalimentación de fuerza precisa y realista, sin el alto coste que caracteriza a los motores actuales de gama alta.

La empresa enfatiza que este enfoque representa no solo una innovación en hardware, sino un compromiso con la comunidad de simulación de carreras para ofrecer productos que cumplan con los estándares de rendimiento sin sacrificar la accesibilidad.

Conclusión

La evolución de las bases de volante de tracción directa hacia una segunda generación supone un avance significativo en la simulación de carreras, resolviendo problemas como el calor excesivo, la saturación y el "cogging" que limitan la experiencia en los motores de primera generación.

Con el próximo lanzamiento, Thrustmaster promete una base de volante que mantenga el equilibrio entre costo y calidad, lo que permitirá a un mayor número de usuarios experimentar la simulación con precisión y detalle sin los problemas inherentes de las tecnologías actuales.

Esta innovación busca marcar un antes y un después en la accesibilidad y fidelidad de los equipos de simulación, consolidando a Thrustmaster como un referente en la industria.

 

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